Economía global: avanza la recuperación, se suman dificultades para los países emergentes*

11/04/2014
Por: Ramiro Albrieu

 

En el plano financiero se detecta un todavía incipiente movimiento del mercado desde posiciones defensivas que ponderan la liquidez a otras más ofensivas que implican mayor apetito por el riesgo, en un marco de muy leve avance en la agenda de reforma financiera. Por último, en el plano fiscal  destaca la ralentización de las medidas de austeridad en los países avanzados (principalmente europeos) y los crecientes riesgos de liquidez en muchos países avanzados.

 

Qué implicancias tiene este diagnóstico? Comencemos por el mundo avanzado. A lo largo de este año la normalización monetaria en Estados Unidos será un proceso de prueba y error, en tanto la baja del desempleo no resuelve los problemas financieros de fondo: sobre estos, el panorama no es tan alentador: la reforma financiera no ha progresado, las hojas de balance del sector privado apenas han mejorado, la del sector público ha empeorado marcadamente y los posibles efectos del tapering sobre los comportamientos de los market makers son desconocidos. En Europa y Japón persisten los riesgos de deflación, de manera que la normalización monetaria está aún más lejos, y no debe descartarse entonces una nueva batalla en la guerra cambiaria entre los países ricos, al igual que ocurrió inmediatamente después de la crisis.

Cómo afecta esto al mundo emergente?Allí varios países que están llamados a jugar un rol preponderante en la arena global están envueltos en fuertes presiones derivadas del bajo crecimiento y la alta dependencia a los flujos de capital. Por supuesto, no es el caso de China, cuya cuenta de capital es inconvertible, pero sí de Rusia, Sudáfrica, Brasil y otros países emergentes clave que han crecido en los últimos años sobre la base de fuertes entradas de capital. De confirmarse la divergencia en los esquemas de política monetaria en los países avanzados, debemos esperar para este año una alta volatilidad en los mercados financieros y por lo tanto presiones recurrentes sobre los esquemas de política monetaria del mundo emergente.

¿Es la situación de los países emergentes crítica? Cualquier análisis de vulnerabilidad macroeconómica mostrará heterogeneidad: países como Sudáfrica o Turquía se encuentran más débiles para enfrentar un entorno más hostil que Rusia o India. Sin embargo, tampoco debe esperarse un sudden stop en los flujos de capital; de hecho estos se encuentran aún muy por encima de los registros del boom de 2006-2008.

No obstante, la baja probabilidad de una crisis macroeconómica no debe llevar a la complacencia, dado que los desarrollos globales implicarán desafíos de magnitud para los países emergentes. Tres factores son relevantes aquí. Primero, el grado de dependencia a los flujos de capital. Las presiones depreciatorias sobre los tipos de cambio acelerarán la (ya alta) suba de  los precios internos, mientras que la típica respuesta de política (suba de tasas de interés) deprimirá aún más al nivel de actividad.  Segundo, la dependencia del comercio internacional. La mejora en el nivel de actividad de los países avanzados mejora las perspectivas para las exportaciones de los países emergentes, pero en el corto plazo afectará en mayor medida a aquellos países con relaciones comerciales directas con los países avanzados. Tercero, importa hoy la conducta durante la bonanza pasada. Comienzan ahora a descubrirse la “matriz de pagos” de las distintas estrategias seguidas durante la bonanza de materias primas y crédito barato: aquellos países que administraron la macroeconomía de manera de no sobrecalentar la economía enfrentan menores presiones sobre la cuenta corriente y sobre los precios y tendrán entonces menos dificultades para adaptarse a estos cambios de entorno.

 

América Latina provee ejemplos de todos los tipos. En Brasil se esperan subas de tasas de política monetaria mientras la industria no crece, la inflación no se detiene y hacia delante preocupan los futuros cuellos de botella del lado de la oferta. En México la economía se acelera debido a la mejora en la economía norteamericana, mientras que en Chile la actividad seguirá creciendo por encima del 3.5% gracias a frentes fiscales y externos ordenados. Y en Venezuela la economía debe ajustarse debido a la finalización de un contexto externo excepcionalmente positivo para los precios del petróleo y la necesidad de contener la fuerte sobreexpansión interna.  

 

Y Argentina? El FMI pronostica para 2014 un crecimiento de 0.5%, en línea no sólo con las estimaciones privadas, sino con los datos oficiales de los primeros meses del año. Más allá de los efectos del ajuste en marcha en el gasto interno, queda la pregunta sobre los posibles efectos de los desarrollos globales que mencionamos más arriba. Al respecto, podemos decir que la volatilidad financiera puede ser un limitante para la potencial apertura de mercados que hace años están vedados para el país, mientras que el comercio internacional sí puede verse afectado por la desaceleración de los principales socios comerciales (China y Brasil). 

* publicado en el semanario el economista.