La macro uruguaya, en quinta a fondo

22/09/2014
Por: CINVE

 

Los resultados encontrados estarían indicando que entre 1986 y 2014 el crecimiento tendencial de la economía uruguaya habría experimentado cambios no menores, con una importante aceleración en su ritmo de crecimiento a la salida de la crisis de 2002, lo cual permite afirmar que el fenómeno reciente de crecimiento no se debe únicamente a factores coyunturales. En lo que sigue se desarrollan en profundidad estos resultados.

 

El 2013 representó el décimo primer año consecutivo de crecimiento económico para la economía uruguaya, constituyendo de este modo uno de los ciclos de crecimiento económico más extensos de la historia del país. Este período de expansión económica ha destacado no sólo por su extensión en el tiempo, sino también por el ritmo de crecimiento observado. En efecto, en tanto entre 2003 y 2013 se observó en Uruguay un crecimiento con tasas promedio anual de 5,2%, en el período 1991-2000 dicho incremento fue de 3,7% y entre 1981 y 1990 fue de 0%. Tal prolongación del crecimiento económico por más de una década, así como el importante ritmo de expansión, señalarían que dicho fenómeno de dinamismo económico no podría haberse basado solamente en un mayor uso de la capacidad instalada o por un sobrecalentamiento de la economía. Por el contrario, estaría indicando que se habría requerido un incremento significativo de la capacidad productiva nacional.

De todas formas, analizar qué proporción del crecimiento reciente del nivel de actividad nacional responde a incrementos de la capacidad productiva (lo cual implicaría aumentos del componente de tendencia) y en qué medida representa un fenómeno cíclico, o incluso puntual, permite un diagnóstico más atinado de lo acontecido. En pos de efectuar dicho diagnóstico, se procedió a estimar los componentes inobservables de tendencia y ciclo del índice de volumen físico del PIB.

De esta manera, se aislaron los componentes del nivel de actividad de corto plazo para hacer foco en aquellos de largo plazo, asociados al potencial productivo de la economía.

 

Aceleración en la tendencia

El gráfico 1 presenta el crecimiento observado del índice de volumen físico del PIB y de su componente tendencial para el período comprendido entre el primer trimestre de 1986 y el primer trimestre de 2014. El mismo permite apreciar diferentes tramos de aceleración y desaceleración del PIB. Se observa que de 2004 a la fecha se han registrado tasas de crecimiento elevadas desde una perspectiva histórica, que además se han mantenido en el tiempo, evidenciando menor volatilidad que en el pasado inmediato.

 Gráfico 1

el PIB y su componente tendencial

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Ese patrón de crecimiento sostenido puede observarse con claridad tanto en la serie original de PIB como en su componente de tendencia. Por tanto, no puede descartarse que al menos en cierta parte los niveles de crecimiento económico recientes se vean reflejados también en aquellos de la tendencia del PIB. Y es a través del análisis del crecimiento de esta última donde es posible detectar si este mayor crecimiento se debe a factores más “estructurales” o de largo plazo y no a cuestiones más efímeras.

Una vez estimada la tendencia del PIB y calculado su crecimiento, se procedió a realizar un análisis de la misma a los efectos de identificar posibles quiebres en la media del proceso generador de datos asociado a la variable. Particularmente se buscó determinar si el proceso de crecimiento registrado en la última década sufrió un cambio estructural que implique una aceleración del crecimiento tendencial de la economía, lo cual indicaría que el mayor ritmo de crecimiento en la economía se debe a factores permanentes. En caso contrario un aumento en la tasa de crecimiento tendencial, se concluiría que el mayor crecimiento de los últimos once años constituiría únicamente un fenómeno cíclico.

A estos efectos se aplicaron algunas herramientas estadísticas sofisticadas como los contrastes propuestos por Bai y Perron (2003). Estos autores recomiendan para aplicaciones empíricas utilizar de forma combinada dos test distintos. Plantean en primer lugar concluir sobre la existencia de algún quiebre (testeando cero quiebres vs. más de 1 por test supF). Si se concluye a favor de la existencia de al menos un quiebre entonces la cantidad de quiebres presentes en el período puede ser estimada a partir de un examen secuencial (test supF(L+1/L): 2 vs 1, 3 vs 2 y así sucesivamente).

El modelo estimado con quiebres estructurales indica cambios en la aceleración del crecimiento tendencial medio de la economía. De esta manera, en el período considerado para el análisis (1986-2013) se habrían registrado modificaciones en el ritmo de crecimiento del componente tendencial del PIB. En concreto, esto indica que cambió la velocidad del crecimiento potencial de la economía ya que los quiebres encontrados determinan un incremento en la media del proceso respecto al sub-período inmediato anterior. Por tanto, el mayor ritmo de crecimiento económico registrado reciente en nuestro país se condice con una aceleración en el incremento de su componente tendencial.

Desde mediados de la década del 90 al último dato de PIB disponible (1er trimestre de 2014) se observan dos períodos bien distintos entre sí en cuanto a la tasa de crecimiento tendencial del nivel de actividad. El principal cambio se registra en un quiebre en la tasa de crecimiento tendencial del PIB, a partir del segundo trimestre de 2003.

 Gráfico 2

 tasa de crecimiento del PIB tendencial  (en %)

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De esta manera desde mediados de 1993 a comienzos de 2003 se observa un primer sub-período cuyo crecimiento tendencial medio es de 2,8% anual. A su interior se registran tasas de crecimiento tendencial bastante disímiles entre sí, comprendidas en un rango entre –2% y 4%, aproximadamente.

El segundo sub-período se extiende desde el segundo trimestre de 2003 hasta la actualidad (el último dato considerado fue el primer trimestre de 2014). Este período se caracteriza por una importante aceleración del crecimiento tendencial medio, el cual se estima en 4,4% anual. De esta manera, tal guarismo es 1,6 puntos porcentuales superior al del período inmediato anterior. Asimismo, para este último tramo las observaciones parecen más similares entre sí, con una menor volatilidad que en los períodos anteriores. En efecto, en dicho período la tasa de crecimiento tendencial anual se ubicó entre 2% y 6% aproximadamente.

Por otra parte, además del quiebre encontrado en el crecimiento medio entre períodos, la dinámica de crecimiento ha sido muy diferente al interior de cada uno de ellos. En el período entre 1993.3-2003.1 se parte de altas tasas de crecimiento que van reduciéndose hasta llegar a ser negativas durante la crisis económica, lo cual implicó una importante reducción en la pendiente de la tendencia hasta la salida de la crisis donde la misma recupera tasas de crecimiento positivas. En contraposición, durante el último período las tasas de crecimiento son siempre positivas, llegando a un máximo a comienzos de 2008 para luego retornar a la media en 2012 e incluso situarse ligeramente por debajo de la misma en 2013-2014.