Uruguay: Descenso de la inflación da lugar a otros objetivos de política

09/06/2009
Por: CINVE

Este escenario estaría modificándose, atendiendo a que la inflación se ha desacelerado en los últimos meses alejándose significativamente del nivel de 10%. Como se analiza en la tercera sección del presente informe nuestras proyecciones indican que el crecimiento de los precios al consumo cerraría el año en 6,9%, es decir, dentro del rango objetivo del BCU. Esta situación daría margen para priorizar otros objetivos como el nivel de actividad o el resultado fiscal. Si las autoridades decidieran priorizar el objetivo “actividad” podrían aprovechar el margen dado por la inflación para introducir un sesgo más expansivo a la política monetaria, en tanto si decidieran atender el objetivo “resultado fiscal” podrían dar más flexibilidad a los ajustes en las tarifas públicas permitiendo que estas se adapten a la evolución de sus costos de producción. Cabe señalar que el deterioro en el resultado de empresas públicas es uno de los principales factores explicativos de la desmejora del resultado fiscal del último año.

El análisis de las medidas recientes respecto a tarifas públicas así como el comportamiento de la política monetaria indicarían que las políticas han quedado a mitad de camino tratando de abarcar ambos objetivos aunque con medidas moderadas en ambos casos. Respecto a la política tarifaria, durante el mes de mayo se decretaron ajustes tanto en combustibles como en energía eléctrica. Estos aumentos habrían sido consecuencia del incremento experimentado en sus costos de producción, intentando acompañar, al menos parcialmente, los incrementos en el precio internacional del petróleo, y atender a las dificultades en la generación de energía eléctrica (debido a la sequía).

En el caso de la política monetaria, la decisión del COPOM de bajar la tasa de referencia a 9% a finales de marzo, imprimiendo un sesgo menos contractivo, parece reflejar cierta preocupación respecto de la trayectoria de la actividad económica. Cabe señalar que a pesar de esa reducción, ésta se mantiene aún en un nivel superior al de comienzos de 2009 (7,75%), lo que permite afirmar que la inflación no ha dejado de ser una de las preocupaciones centrales de la política económica.

Actualización del diagnóstico de inflación y proyecciones

La inflación acumulada en los últimos doce meses se situó en abril en 7,13%, mostrando, tal cual habíamos anunciado a comienzos del año, una trayectoria convergente hacia el techo del rango objetivo del Banco Central (3%-7%). La actualización de proyecciones se realizó en este caso incorporando nueva información   respecto a tarifas públicas y con modificaciones en los supuestos de proyección. Las estimaciones indican que la inflación a diciembre de 2009 se ubicará levemente por debajo del techo del rango objetivo (estimación puntual 6.9%). La inflación tendencial o subyacente será levemente menor al registro general ubicándose también dentro del rango objetivo. Estas cifras indicarían que en el presente año la inflación cedería respecto a 2008 dejando un cierto margen para recomponer tarifas en las empresas públicas o para desarrollar una política monetaria más expansiva.

Inflación Tendencial, Residual y Global (porcentaje de variación interanual)

 

 

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Para 2010 esperamos un crecimiento similar al del 2009 para el año (de 7%), pero con un aumento mayor del componente tendencial de los precios, cuya inflación alcanzaría a 7,7%. Estas proyecciones indican que la política monetaria no dispondrá en 2010 del mismo margen de actuación con el cuenta en el presente año. 

Como se señaló, estas proyecciones incorporan la nueva información respecto a los ajustes de tarifas públicas, esto es el incremento de combustibles de 6,7% promedio realizado el 5 de mayo y un ajuste de 6,5% en la energía eléctrica que comenzaría a regir a partir de mediados de mayo. Adicionalmente, se modificaron algunos de los supuestos sobre las influencias de los precios internacionales que se han venido utilizando en proyecciones anteriores. El principal cambio radica en que prevemos que la economía mundial comienza a presentar sobre finales de 2009 algún signo de recuperación. Ello afecta dos variables fundamentales la determinación de la inflación local: el tipo de cambio nominal y los precios internacionales de los commodities. Por un lado, el nuevo escenario es consistente con una trayectoria de recuperación en los precios de los commodities, tanto los energéticos como los alimenticios). Por otra parte, se estima el nuevo marco internacional pautará un debilitamiento del dólar lo que presionará a la baja el tipo de cambio nominal a nivel local. Respecto al tipo de cambio nominal esperamos una trayectoria levemente ascendente que conduzca a que el mismo se ubique en diciembre en torno a los $25,2 por dólar, lo que supone un ajuste a la baja de las previsiones de tipo de cambio respecto a previsiones anteriores. El complemento de un dólar más débil respecto a lo previsto es una evolución más favorable de los precios de los commodities. Para el caso del petróleo esperamos que cierre el año en torno a 64 dólares por barril.1

Para los principales  commodities alimenticios suponemos un crecimiento promedio en el entorno de un 16% en lo que resta del año. En síntesis, estamos asistiendo a un cambio de escenario, pautado por un crecimiento de las presiones sobre los precios internacionales las que probablemente sean amortiguadas con una devaluación de la moneda nacional menor a la esperada.

1 Cabe señalar que esta evolución del petróleo y el dólar nos lleva a suponer que existirán dos nuevos incrementos en los combustibles en lo que resta del año, los que suponemos se darán en julio y noviembre.