We're not in Kansas anymore. El regreso de la inestabilidad macroeconómica en el mundo emergente

03/10/2013
Por: Ramiro Albrieu

 

Las fuerzas recesivas, de mudanza

 

Detrás de estos cambios en la dinámica global aparecen novedades tanto en el plano comercial como financiero.

 

En el primero, resalta la anemia de crecimiento del comercio internacional: en los últimos meses el volumen de comercio crece en forma interanual un 1.5% / 2% al año, cuando en la etapa previa a la crisis subprime lo hacía 6% / 8%.  En particular, la evidencia de junio apunta a una contracción de 0.4% con respecto a mayo, pero con una particularidad: crecieron las exportaciones de los países avanzados (un 1.6%) y  se redujeron las de los emergentes (un 2.5%).  Asia emergente fue la región más afectada; allí las ventas externas cayeron un  4.3% en junio con respecto a mayo.

 

El segundo factor de inestabilidad global es la reversión en los flujos de capital, en tanto los mercados financieros comienzan a descontar que en los próximos meses la Fed iniciará el retiro de los masivos estímulos monetarios, lo cual redundará en suba de tasas de interés en los mercados financieros maduros y una consecuente caída en el apetito por el riesgo de los mercados emergentes. El Institute for International Finance estima una caída en los flujos de capital hacia los mercados emergentes de renta variable y una fuerte desaceleración de los flujos hacía los mercados de bonos.  De hecho desde marzo/abril de 2013 los precios de los bonos públicos emergentes registraron una fuerte corrección a la baja, fenómeno común a regiones y países que presentaban perfiles de riesgo distintos.

 

 Deja vu

No es la primera vez que los países emergentes se enfrentan a un cambio en las condiciones comerciales y financieras externas. ¿Es comparable la situación actual que enfrentan estos países a la observada hacia finales de 2008 y el primer semestre de 2009, cuando la crisis subrime se hizo global?

 

Del lado comercial, la desaceleración de los ingresos por exportaciones ha sido de magnitud y, con la excepción de China, ha llegado a terrenos negativos. En Sudáfrica la caída en las exportaciones comenzó a principios de 2012 y llegó a superar los dos dígitos.  En Brasil y Rusia  el efecto negativo empezó algo más tarde, pero  también fue importante. En el caso de China los ingresos por exportaciones continúan creciendo, pero a tasas sensiblemente menores a las registradas en años anteriores

 

Del lado financiero,  si bien la crisis subprime había generado una diferenciación entre Sudáfrica y Rusia por un lado y el resto de los BRICS por el otro, en los últimos meses el frizamiento del crédito bancario externo parece ser la norma. Y, como dijimos antes, los precios de los bonos soberanos cayeron en el mundo emergente, mientras que ocurrió exactamente lo contrario en los mercados maduros. Para 2013 se estima que los flujos de capital hacia los países emergentes llegarán a 4.2% del PBI, un valor similar al registro en 2008/2009 y muy inferior al 8.5% observado en 2007.

 

Así, se observa que las dinámicas de crecimiento de los BRICS son revisadas a la baja, y buena parte de ello se asocia a nuevas tensiones en el mercado de divisas, producidas por la caída (o desaceleración) en los ingresos por exportaciones y la reversión de los flujos de capital; a la vez, mientras el shock comercial es por ahora menor al registrado en 2008-9, el cambio en las condiciones financieras sí es de magnitud similar.

 

Final: respuestas de política que acentuan la prociclicidad

 

¿Cómo han reaccionado las economías emergentes frente a esta presión en los mercados de cambios? La  respuesta fue, en general, la depreciación de las monedas. De hecho, en India y Sudáfrica la devaluación es ya comparable a la registrada a fines de 2008.  En Brasil y Rusia el cambio ha sido algo menor, mientras que en China el tipo de cambio nominal efectivo se movió en sentido contrario. Con menor dolarización que en el pasado, el principal problema hacia delante se relaciona con los efectos inflacionarios de la devaluación; por eso se esperan  allí subas en las tasas de interés de política monetaria, lo cual podría impactar negativamente en las ya magras perspectivas de crecimiento.